18 may. 2010

Nuestros lectores solidarios -2- Leticia

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- Hoy estamos acá con Leticia y con Joaquín, para que ellos cuenten su experiencia con la biblioteca.
- Bueno, en primer lugar voy a contar cómo llego aquí. Llego a través de un periódico vecinal que solicita voluntarios para la Biblioteca Nuevo Ser. Hablo por teléfono con Lourdes y cuando llego, encuentro una sala de lectura amplia, un solo escritorio y en el escritorio, Lourdes, que después estaba en todas partes, como una mariposa que iba de allá para acá. Me impresionó la persona que estaba en el escritorio que se llamaba, -porque falleció-, Dionisio Villafañe. Lourdes me pregunta qué expectativas tengo por qué llego a la biblioteca y yo le cuento que había sido docente durante mucho tiempo y que me había jubilado y que necesitaba estar en contacto con lo que había sido mi vida de docente.
Así que Lourdes me dice “Acá se necesitan lectores solidarios”; me explicó cómo se hacía, me dieron un casete también para que yo escuchara a otro lector con más experiencia, era Oscar que es el modelo del lector solidario.
- Y una vez que empezaste a grabar libros, ¿hubo alguno del que te acuerdes especialmente?
- “Cienaños de soledad”. Ya lo había leído y lo volví a leer, poco a poco, me llevó bastante tiempo. Me encantaba toda la familia Buendía, la cuestión de la colita de cerdo, lo que pasó con el último de la familia… Y a raíz de eso empiezo a pensar que el libro me hacía pensar en la llegada de mis abuelos a Argentina, que ya estaban por cumplirse cien años, en cómo se había agrandado la familia, en qué lugar ocupaba yo en ella....
- Aparte de tu servicio como lectora, ¿algún otro hito importante en tu relación con la biblioteca?
-Ver su crecimiento . La biblioteca estuvo en una sala de lectura con unos cajones de fruta llenos de libros y después fue creciendo de a poco, se fueron construyendo estantes, divisiones; después, la gente se preocupó colaborando, por ejemplo para construir el baño… Es decir, se la fue equipando. Así, con el tiempo, yo me encontré con un grupo familiar acá, era mi familia, realmente.
- ¿Qué se te ocurriría decirle a alguien que quizás lee esto que decís y le surge la inquietud de hacer algo parecido, de colaborar como lector?.
- Sobre todo, que entienda la lectura no como para uno, como una recreación personal, sino para brindarle a otro la posibilidad de que acceda al libro, de que participe de ese intercambio autor-lector. Yo soy tímida en cierta forma, cuando tenía que hacer un discurso, como docente, se me hacía un nudo pero cuando salía al escenario, ya no veía a nadie, me ponía a leer, era lo mío. Por eso, pensé que me podría costar leer así, para otros, pero me pasó como con los discursos: una vez que arranqué, me resultó fácil.
- Bueno, estuviste haciendo eso toda tu vida en algún sentido, como docente y como lectora: compartiendo palabras, textos, libros, con otros. Muchas gracias, Leticia.
-A vos, nos vemos.
(Próximamente: entrevista a Joaquín)













(arriba, Joaquín y Horacio, a la izquierda y a la derecha respectivamente, mostrando uno de los cuadros de Joaquín)

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